Grecia y la resurrección de la democracia


El domingo es un día muy importante para los ciudadanos griegos. Los griegos tienen en sus manos decidir su destino. Si votan SI, es que aceptan el plan de ajuste de la llamada troika (FMI, Banco Central Europeo y Comisión Europea). Si votan NO, es que lo rechazan y acompañan así la decisión del actual gobierno de Tsipras del partido Syriza.

Pero también el domingo es importante para todos los ciudadanos del mundo. Porque lo que está en juego no es solo la economía de Grecia, lo que está verdaderamente en juego es la funcionalidad de la forma de gobierno que hoy se ha extendido en todo el mundo: el sistema democrático, donde supuestamente las decisiones las toma cada pueblo.

Es la primera vez en la historia reciente, que se somete a veredicto popular una cuestión tan sensible e importante como es la cuestión de la política de la deuda financiera pública. Una decisión que decididamente siempre condiciona toda la economía de un país, dado que compromete el presupuesto de su gobierno y consecuentemente sus políticas sociales. En definitiva una decisión que condiciona todo el estándar de vida, presente y futuro de los pueblos.

Esta decisión acerca de la política de deuda siempre se tomaba a puertas cerradas, donde reina la presión del lobby del sector financiero (la banca internacional), que opera camuflado como la opinión de los “mercados” o de los “técnicos especialistas”. Este concierto de opiniones falaces y sesgadas al interés de los bancos, es amplificado y recitado como dogma por los grandes medios de comunicación, para justificar siempre dolorosos ajustes y sembrar resignación en la sociedad. Esta troika de: bancos, medios de comunicación y supuestos especialistas; funciona en todos los países y es el poder real que impone las decisiones a los gobernantes.

Decisiones que siempre terminan a contrapelo de las aspiraciones y necesidades populares. Provocando una creciente impotencia y escepticismo, esta es la raíz de la crisis de las democracias. Ciudadanos indignados porque las decisiones de sus gobernantes traicionan sus mandatos. Decisiones que en definitiva eran producto de aprietes, de extorsiones producto golpes de mercado y amenazas de caos financiero y cambiario.

Y a partir del domingo esto puede empezar a cambiar. ¡Que triunfo de la verdadera democracia!. Que interesante paradoja histórica, que ello se produzca en la cuna de la democracia: la ateniense. Una verdadera resurrección de la democracia.

Otra paradoja, es que sea también en los mitos e historias de la cultura griega, donde podemos encontrar respuestas para comprender la enorme injusticia económica que reina hoy a escala global. Ello lo explica el actual ministro de Economia Yanis Varoufakis ( que no es un especialista financiero sino un especialista en Teoría de los Juegos) que escribió un libro titulado el “Minotauro Global”. Allí plantea que así como los atenienses mantenían un flujo constante de tributos a la bestia Minotauro, así el «resto del mundo» envía sumas increíbles de capital a Wall Street y a paraísos fiscales de la banca internacional. Tal vez sea la hora que los pueblos despierten y se den cuenta que no deben seguir ofreciendo sacrificios a un monstruo financiero global que se engulle sin fin sus ahorros e ilusiones.

Dos prestigiosos economistas como Krugman y Stiglitz se han manifestado por el NO. Este último lo justifica diciendo que por seguir los consejos de la “troika”, en los últimos cinco años Grecia redujo un 25 % su economía y tiene una desocupación juvenil de más del 60 %. Dice Stiglitz: “Debemos ser claros: casi nada de la enorme cantidad de dinero prestado a Grecia en realidad ha ido allí. Se ha destinado a pagar a los acreedores del sector privado – incluyendo los bancos alemanes y franceses. Grecia ha conseguido solo una miseria, pero ha pagado un precio muy alto para preservar los sistemas bancarios de estos países”.

Algunos comentaristas han emparentado la actual situación griega con la crisis argentina del 2001. Creo que hay similitudes, como el fracaso en ambos países de los programas de ajuste orientados por el FMI; y diferencias, como por ejemplo que la Argentina no tenía el corset monetario del euro que hoy tiene Grecia.

Otra diferencia política sustancial es que jamás al gobierno de Kirchner se le pasó por la cabeza una consulta popular para decidir cómo se salía del problema de la deuda. En ese momento, como diputado nacional, presenté un proyecto de ley de consulta popular vinculante que contó con el apoyo de varios bloques pero nunca del oficialismo kirchnerista. Otra hubiera sido la historia de la Argentina si se hubiera consultado al pueblo y se hubiera auditado la deuda antes de pagarla.

Pero no quiero en estos momentos bajar a una polémica interna, disfrutemos este soplo de aire fresco, que puede ser una bisagra en la historia de la democracia y de pueblos endeudados, sometidos a la tragedia del ajuste y el sacrificio sin fin.

Ing. Mario Cafiero

Ex diputado nacional

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