Venezuela está en peligro.


“Si cae Venezuela… ¿no va a caer España también?”

Además del contenido íntegro de la entrevista en vídeo se ofrece, agrupado por temas, un resumen en texto de lo que durante casi una hora dio para mucho, y muy profundo. Nuestro más sincero agradecimiento por su tiempo a nuestros dos hermanos que están ahí, al otro lado del charco, en un país que no debemos dejar solo. De hecho el abuelo de Diego… eran catalán.

EL PAPEL DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

A lo largo de la entrevista responden a los orígenes de Misión verdad, un medio venezolano que lleva cuatro años on-line, centrado en la contrainformación y el análisis de la información que cubre las carencias que los medios tradicionales ofrecen. Frente a una derecha que usa “todos los mecanismos no convencionales para desarrollar una guerra” contra Venezuela Misión Verdad ofrece, desde una perspectiva de izquierdas, chavista, información veraz y de investigación.

Califican de “histerizante” el tratamiento mediático que desde España se da a lo que ocurre en Venezuela. Acostumbrados a la crítica durante los años que lleva en marcha la revolución bolivariana, en la actualidad sí han notado un “incremento cuantitativo de notas de prensa, de mentiras…” orientada a instalar una imagen de Venezuela “que además comulga con una narrativa preestablecida globalizada”. En esa imagen prediseñada está colaborando la práctica totalidad de la prensa española. Mecionan muy críticamente a la prensa de derechas como ABC, La Vanguardia y La Razón como ejemplos de esa manipulación mediática, e incluyen también a medios calificados a veces de izquierdas como El País o La Sexta. Al igual que buen parte de la prensa venezolana, comparten la misma subordinación a intereses económicos y sus informaciones tratan de forzar al lector “más pasivo, más vulnerado por esta clase de agresiones para que no se haga las preguntas que son en este momento” ofreciendo en su lugar “una cantidad arbitraria de respuestas que además supuestamente nosotros [Venezuela] tenemos que acatar y estar conformes a ellas”.

Frente a ello creen que es necesaria una información que “empieza por romper con el chantaje tradicional de lo que te han dicho que es la comunicación, de lo que te han dicho que es el periodismo y de lo que te han dicho que es la noticia”. Se trata de hacer un periodismo de carácter responsable, que responda a los intereses de la gente, del país, siempre diciendo la verdad evitando caer en el chantaje de que “la verdad es relativa” porque tras ese principio se esconde la manipulación. Los hechos son los hechos y si algo sucede hay que contarlo tal cual ha pasado. En ese punto es donde se produce la ruptura básica con las grandes corporaciones mediáticas: abordan los hechos de una forma relativa que siempre va a responder a los intereses que ellas defienden. Frente a las grandes corporaciones mediáticas, cuyo poder es gigante, señalan que “hay que buscar vías asimétricas” para romper su poder. Destacan en el plano positivo la labor informativa que realiza este medio, Tercera Información, que “no desentona con la realidad venezolana” y que de hecho es muy leído en su país.

SITUACIÓN POLÍTICO-ECONÓMICA INTERNACIONAL

Destacan en la entrevista que “lo convencional ya no existe” porque “estamos en un momento excepcional […] en el sentido más amplio”. Esa excepcionalidad se produce porque “quienes han roto los consensos sociales, los consensos políticos, los consensos económicos han sido las grandes élites”. Estos cambios que en Venezuela se convierten en ataques de una guerra no convencional tienen nombres propios, los de las grandes compañías como Chevron que están detrás de la Ley de Sanciones que aprobó Obama, o los hermanos Koch, dueños de imperios industriales, las monarquías del Golfo…

En cuanto a la situación de hispanoamérica explican los cambios que están barriendo a líderes como Dilma Rousseff que países como Argentina o Brasil eran democracias consolidadas en lo formal pero no en lo sustancial, a diferencia de Venezuela. Ante unas democracias endebles, donde no hay una auténtica separación de poderes y en las que quienes tienen el poder real siguen siendo las grandes corporaciones, a éstas les resulta relativamente sencillo usar el sistema jurídico para eliminar a cualquiera que consideren que no va a responder a sus intereses, utilizando para ello todas las facilidades que el propio sistema que ellos han creado les ofrece.

Los malos resultados electorales obtenidos por los partidos políticos de izquierdas tanto allá como en otros países son parte de esos “golpes de estado que se dan desde el poder, desde una facción mínima y funcional del poder” con el agravante de que al no haber militares dando el típico cuartelazo se consigue engañar a la gente negando lo que no deja de ser un golpe de estado. Advierten de que “tú no puedes pedirle al enemigo tuyo, al enemigo histórico que te trate bien”; es decir, “sentarnos en la misma mesa” con ellos es un error porque los intereses son diametralmente opuestos. Un ejemplo ha sido Gadafi, en Libia, que tras acatar todo lo que le exigían, mejorando además la vida de sus propios conciudadanos, vio como finalmente su país era destrozado y él mismo ejecutado. Su error fue acercarse a las grandes élites y creer que él era uno más.

Es clave, según explican, tener claro que es lo que queremos nosotros frente a los enemigos históricos -las élites capitalistas- y no caer en la trampa de creer que por haber ganado unas elecciones ya tenemos el poder. Ellos emplean métodos no democráticos para destituir a presidentes legítimamente elegidos o para modificar el voto de la población, como ha pasado con el caso de Evo Morales, a quien se le hizo perder un referéndum a cuenta de un asunto sentimental que luego se desveló que era falso. Realmente “no hay democracia consolidada en ninguna parte del planeta” y casos como los de Dilma, Evo y muchos otros lo demuestran. Basta con montar una operación económica, comprar unos diputados, usar los mass media, para desplazar del poder, de iure o de facto, a cualquier gobierno.

A ese escenario de unas democracias no consolidadas, sino meramente formales, contribuye la propiedad privada. La tecnología que explota los campos petrolíferos de Venezuela no está en manos del pueblo; más del 70 % de la producción y la distribución de bienes y servicios en Venezuela sigue en manos privadas. Ese poder que tiene el sector privado le permite desde impedir que funcione las explotaciones petrolíferas a desabastecer los supermercados aunque no haya carencia de productos. Y cuando el gobierno venezolano ha intentado intervenir legalmente en la economía del país le han asestado golpes de estado, con sus muertos: cuando no renovó un canal de televisión privado o cuando recuperó la industria petrolera por ejemplo.

Las experiencias puestas ya en práctica en el pasado en Nicaragua, en la desintegrada Yugoslavia, o en el Chile de Allende advierten de lo que puede pasar. Se ha demostrado que las sanciones impuestas fueron selectivas y que hubo acuerdos para acabar con determinados gobiernos, llegando incluso a la desmembración de los mismos. Obviamente esas operaciones han tenido y tienen un resultado económico para quienes las promueven. A modo de ejemplo de Yugoslavia en su día y actualmente de Ucrania o Siria se está obteniendo una mano de obra cualificada extremadamente barata, a fuerza de hacerles imposible seguir en sus países, tras destrozar sus economías, lo que además contribuye a desgradar, en el caso de los países de la Europa occidental, las condiciones laborales de los países de destino, echando abajo los derechos laborales que habían costado décadas alcanzar. Otra consecuencia de los ataques contra esos países han sido y son los millones de refugiados que a día de hoy ascienden a más de 60 millones de personas en todo el planeta. Esas operaciones de destestabilización e injerecia “pasan también por la imposición de actores basura y de políticos mediocres al frente de esas operaciones”, como, en Latinoamérica, Macri o Michel Temer. De ahí que la comunicación tenga que ir no solo a las consecuencias sino sobre todo denunciar las causas de que se haya llegado a esos extremos.

VENEZUELA

Citan a Maduro recordando que “este es el momento más peligroso que hemos tenido en una década” porque se da la confluencia de una serie de factores desfavorables para el gobierno venezolano, como el precio del pretroleo, la crisis de los servicios, el sabotaje, la conflictividad social… lo que viene siendo la “estrategia de la tensión” que lleva a la despolitización de la gente, en el peor sentido de la palabra. Se corre el peligro de que se llegue a una fragmentación del país -que actualmente no hay- en un escenario en el que “se intensifique la guerra, las incursiones paramilitares sean cada vez más acentuadas, que los medios arrecien tanto… que justifiquen ciertas acciones legales como la Carta Democrática con la que está amenazando Almagro ahora mismo” Junto a ello otra de las consecuencias de esos factores es la pérdida de apoyos internacionales que está sufriendo el país venezolano.

Sin embargo, a pesar de este momento en el que, admiten, Venezuela está en peligro, “el pulso político del chavismo original” está intacto. Es decir, aunque la base social del chavismo haya sufrido y esté pasando un mal momento, la participación de esa base no se ha detenido, manteniéndose viva. Así que, frente a una visión catastofrista “aún después de tres años de asedio brutal la base chavista sigue movilizada”. Son muchos los factores que demuestran ese apoyo, sin necesidad de recurrir a las elecciones, donde incluso a pesar de tres años de desgaste continuo, el partido que sustenta a Nicolás Maduro ha mantenido más de 5 millones de votos. Esa participación, la movilización del chavismo es palpable por ejemplo en las manifestaciones muy superiores en número a las de la oposición, en la discusión que cualquiera mantiene en las calles defendiendo la revolución bolivariana, en la solidez de las fuerzas armadas que se mantienen cohesionadas al lado del Gobierno etc. Como asuntos que el chavismo tiene aún que solucionar señalan que es necesario que tanto los dirigentes como el pueblo tengan presente que es un momento global, en el que hay que cuestionarse el sistema de producción internacional. Revisar el chavismo, actualizarlo, y no pensar solo en la economía local, porque ésta dependen de ese sistema que tras agotar todos los recursos ideológicos para justificarse ha conducido a crisis sistémicas que pueden mandar al carajo a cualquier pais en cualquier momento, sin que dependa, a veces, ni de los mismos que controlan ese sistema, que además está agotando los recursos naturales del planeta. De ahí que haya que ir pensando en otro sistema de relación tanto nacional como internacional. Por otra parte, también hacen un llamamiento a seguir apoyando el movimiento chavista, perdiendo el temor a seguir avanzando y no cayendo en las trampas que se le están poniendo.

ESPAÑA

Critican duramente las injerencias del stablisment político español que vierte acusaciones de corrupción sobre Venezuela, señalando que casos como el de Rodrigo Rato, la Gürtel… corresponden a “un sistema específico que supuestamente debe prevalecer y es el que nos desea Rajoy”; por lo que le recuerdan a éste que ya “hace 20 años nosotros ya vivimos eso”, en referencia al régimen corrupto que gobernó Venezuela hasta la llegada de Hugo Chávez. De modo irónico señalan que ahora España parece una colonia de Venezuela… pues los líderes políticos españoles, como Albert Rivera, se dedican a hacer campaña electoral allá. Atribuyen esa serie de visitas, como las de Felipe González o Zapatero a que los operadores políticos y mediáticos de la oposición venezolana son “tan mediocres que tiene que sustituirlos unos tipos igual de mediocres” -los políticos españoles que van allá- para así tener una imagen “medianamente visible”. Así destacan el apadrinamiento que Felipe González ha venido haciendo de ciertos personajes que no tenían relevancia en Venezuela, para precisamente dársela. Detrás de esa política de injerencia, además, están los intereses económicos personales de Felipe y también una forma de ridiculizar la política, otorgándole carta de credibilidad a personajes que no la tienen: citan como ejemplo la reunión de Felipe González con la mujer de Leopoldo López que no deja de ser una actriz “muy mala, por cierto” que en su vida ha hecho política. Recuerdan que esa farandulización de la política es típica del fascismo, dentro de su estrategia elemental de marketing para hacerlo bonito, poniendo caras hermosas en los medios, trivializando la política… y desprestigiando finalmente a la clase política, lo que da pie a que otros se hagan cargo de los asuntos del estado. En el caso de Venezuela han sido los sectores más pobres los que han sostenido primero a Chávez y ahora a Maduro, por lo que hay un interés en hacerles creer que la política con mayúsculas no vale la pena, y de esa forma cargarse todo el trabajo que se ha realizado en un país que a día de hoy es uno de los más politizados del planeta.

Finalmente dejan claro que las acusaciones de financiación de Podemos por parte de Venezuela no tienen lógica alguna puesto que “si hubiéramos invertido esa plata no parece una buena inversión” en referencia al distanciamiento que Podemos ha realizado por una cuestión de “tacticismo extremo”. Frente a ello confían en que que, como ha dicho Garzón, esa búsqueda del voto no pase por “otro proceso más de frivolización política”. Si advierten de que “dejar a Venezuela sola en un momento donde no solamente la región depende de lo que pase en Venezuela sino que lo que se conquiste o se deje de conquistar vaya a alterar los movimientos mundiales” va a suponer cambios también aquí. Recuerdan que “la política no es para jugar con ella”, y piden planes serios y propios “no solamente para tu país, sino para la humanidad”, recordando las palabras de Chávez cuando asesinaron a Gadafi, acerca de las duras consecuencias para la humanidad que eso iba a tener. Aunque no lo afirman con total seguridad, sí que advierten de los riesgos para los pueblos que conforman España y para Europa de la caída de Venezuela: en el 36 cayó la Segunda República, y a continuación cayó todo el continente europeo bajo regímenes como el nazismo y el fascismo. Venezuela a día de hoy representa un bastión, un referente al que no se puede abandonar, salvo que se quiera ejercer la política como la ejerce el enemigo.

La entrevista tuvo lugar en Vigo, el pasado 24 de mayo, aprovechando la presencia de Gustavo y Diego en la ciudad, donde en una charla-coloquio desmontaron la propaganda de guerra contra Venezuela.

Gustavo Borges Revilla (Caracas, 1983) es diseñador, publicista, agitador cultural, analista político y periodista. Fundador del colectivo Hip Hop Revolución y organizador de 6 Cumbres Internacionales de Hip Hop (2005, 2006, 2007, 2008, 2010, 2011). Ha realizado conferencias, talleres y conversatorios de comunicación, estrategia y diseño en Argentina (2003, 2004, 2006, 2007, 2008, 2010), Cuba (2004) Republica Dominicana (2006). Fundador y director de imagen de proyectos de comunicación como Avila Tv, Alba Ciudad, Amazonia Films. Editor y director de arte en medios impresos y digitales: el23.net, Día-Crítica, Sucre en comunidad, Pueblo en revolución, Épale Ccs, Misión Verdad, Plaza Mayor. Director, guionista y productor de campañas como Causa Venezuela, Fuerza de Barinas, Fuerza de Lara, Chavistas por siempre. Ha trabajado en equipos de asesoria y estrategia para Hugo Chávez y Nicolás Maduro en el Centro de estudios estratégicos y políticos Aluvión, también ha prestado asesoría a otras instituciones como Ministerio de información y comunicación, Gobernaciones, Ministerio de cultura, etc. Su trabajo gráfico ha sido difundido en exposiciones, revistas y portales de Argentina, Cuba, Panamá, China, Japón, Francia, Inglaterra, España y Alemania. Ha participado en la producción y desarrollo de programas de radio en Radio Nacional de Venezuela (Latinos en la casa, 2004-2007) y Al son del 23 (Pueblo en revolución, 2008-2009). Actualmente se desempeña como Director de Misión Verdad.

Diego Sequera (Caracas, 1983) es escritor, periodista, analista político, investigador. Licenciado en Letras de la Universidad Central de Venezuela. Perteneció al equipo fundador de la Fundación Editorial El Perro y la Rana del Ministerio de la Cultura, levantando la primera colección de poesía venezolana. Ha trabajado y colaboradoen diversos medios impresos y digitales tanto en temas políticos como culturales y literarios. Fue periodista de planta y luego jefe de redacción del semanario Temas Venezuela. Perteneció al consejo editorial de la revista Día-Crítica, Pueblo en Revolución, Pólvora en la calle y el23.net. Formó parte de la Unidad de Apoyo Documental de la Secretaría Privada de la Presidencia de Hugo Chávez. Ha realizado diversas investigaciones y guiones para producciones documentales de la Villa del Cine. Trabajó en la Gerencia de Comunicaciones del Instituto Nacional de Desarrollo Rural. En el ámbito literario ha publicado un libro de poesía y ha participado en actividades y recitales a nivel nacional como en la Feria del Libro de Cuba en 2006. Ha publicado diversas traducciones literarias, parte su material ha sido traducido al inglés. Actualmente es jefe de redacción de Misión Verdad.

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