“La derecha internacional no perdona que Venezuela tenga un proyecto distinto al neoliberalismo”


Mario Isea Bohórquez (Maracaibo, 1951) ha sufrido en sus carnes los tira y afloja y los distintos desencuentros entre el Gobierno español y de Venezuela. El embajador venezolano en España ha sido convocado por el Ejecutivo del PP en más ocasiones de las que seguramente había previsto cuando asumió el cargo en noviembre de 2013. La última, el pasado 22 de enero, con el famoso viaje de un grupo de intelectuales a Caracas y unas nuevas declaraciones de Maduro contra Rajoy de por medio.

Isea, antiguo diputado en el Parlamento venezolano y expresidente del Banco Nacional de Vivienda y Hábitat del país, reconoce que le ha tocado vivir una situación complicada. Las relaciones entre ambos países, defiende, no mejorarán hasta que desde España, que ha perdido el protagonismo que tenía en América Latina, se deje de utilizar a Venezuela como arma política. Niega, asimismo, que el Ejecutivo de Maduro tenga algún tipo de vinculación con organizaciones españolas, como tantas y tantas veces se especula desde algunos sectores.

El embajador denuncia los continuos ataques contra el Gobierno de Caracas y las campañas mediáticas lanzadas desde la derecha para intenta desprestigiar la democracia del país latinoamericano. La oposición venezolana, que tras las elecciones del pasado 6 de diciembre controla la Asamblea Nacional, se ha unido a los intereses del neoliberalismo internacional, advierte Isea, para mantener la confrontación, ya sea por métodos violentos, y conseguir con ello derrocar a Maduro.

¿Cómo son sus relaciones con el Gobierno español?

“No se acaba de entender que América Latina tiene una realidad diferente. Todavía se sigue mirando a la región desde una visión eurocéntrica”

Me ha tocado una dinámica muy complicada. Las relaciones están en revisión, un recurso diplomático que reclama no injerencia y respeto al indudable carácter democrático de Venezuela. El Gobierno venezolano ha exigido siempre a todos los gobiernos del mundo respeto a su soberanía; éste ha sido el elemento central del debate de unas relaciones con altibajos. Venezuela ha denunciado la injerencia que ha sufrido a través de una campaña de desprestigio de nuestra democracia, de nuestras instituciones, de su liderazgo, donde se combinan factores de poder mundial que están interesados en nuestro petróleo, en nuestra biodiversidad. No se acaba de entender que América Latina tiene una realidad diferente. Todavía se sigue mirando a la región desde una visión eurocéntrica. Eso ha dificultado la calidad de las relaciones. Lo único que pedimos es respeto, que no se instrumentalice a Venezuela como parte del debate electoral interno, primero, y, luego, como elemento en juego en los problemas de gobernabilidad de un país, porque nosotros no lo hacemos con los demás. Los políticos no deben regodearse en el poder, sino que tienen que utilizar la política para transformar realidades y garantizar a los ciudadanos la mejor calidad de vida, el buen vivir, como decimos los latinoamericanos.

¿Cree que un cambio de Gobierno en España podría ayudar a afianzar las relaciones entre ambos países?

No podemos caer en lo que criticamos, es decir, no queremos interferir en los asuntos internos ni promover nada. Vemos con respeto a todas las organizaciones. Lo que aspiramos es a que, sea cual sea el Gobierno, podamos tener relaciones de amistad, de cooperación, de fraternidad, de solidaridad, de respeto mutuo. Vemos con satisfacción que haya distintos partidos, una pluralidad política, en España. En Venezuela también la hay. La democracia en Venezuela tiene un origen muy fuerte. Existe una gama inmensa de partidos, si no busque cuántos partidos integran la Mesa Democrática, algunos con una historia no muy bonita. El presidente de la Asamblea Nacional, Henry Ramos, es un representante de Acción Democrática, el partido de Carlos Andrés Pérez, gran amigo de Felipe González por cierto. Era también el partido de Antonio Ledezma, un gobernador muy represivo.

“Ojalá que los políticos entiendan que no se puede seguir asesinando pueblos para mantener la vigencia de un capitalismo, que desde el Papa hasta el ciudadano más sencillo rechaza”

Personajes como Leopoldo López son golpistas recurrentes. En un vídeo de Youtube se le puede ver instando a estudiantes a aplicar métodos no pacíficos para derrocar al Gobierno. En Venezuela hay libertad para asociarse políticamente, para manifestarse pacíficamente, pero no se puede tolerar el terrorismo de calle. Cuando el Estado actúa para preservar el orden, entonces se dice que es una dictadura y que los terroristas son manifestantes pacíficos. En otros lugares del mundo se aplica un rasero a la inversa. Por ejemplo, el expía de la CIA Luis Posada Carriles, que derribó un avión cubano con 70 jóvenes atletas, es un héroe de la derecha internacional protegido en EEUU, porque es su monstruo, su terrorista. Contra un Gobierno progresista que defiende su soberanía y su independencia y que rechaza ser patio trasero de EEUU sí que vale aplicar la violencia, el terrorismo de calle. Es un proceso continuo de voracidad capitalista que la humanidad tendrá que poner en su sitio. Ojalá que los políticos que asuman el poder entiendan que no se puede seguir asesinando pueblos para mantener la vigencia de un capitalismo que desde el Papa hasta el ciudadano más sencillo del mundo rechaza. Mientras se siga utilizando un doble rasero, las relaciones entre países serán siempre complicadas.

¿Pablo Iglesias y Podemos son aliados de Venezuela?

Nosotros, le repito, no opinamos sobre temas internos. Ese es un partido español de reciente formación. Yo veo a Podemos con respeto, como a todos los partidos de España y de cualquier lugar del mundo. Nosotros no podemos emitir juicios de valor, ni positivos ni negativos, sobre los partidos políticos españoles. Cada partido tiene su proyecto, su propuesta y el pueblo español decide al respecto.

¿Entonces el Gobierno venezolano no tiene vínculos con Podemos o, como se especula desde ámbitos muy concretos, con ETA?

Todo eso forma parte de la campaña de desprestigio contra Venezuela. Nosotros no tenemos ninguna vinculación con organizaciones españolas. En el panorama político, no hay tampoco vinculaciones reales, más allá de las vinculaciones normales que se establecen entre países. Habla muy mal de los políticos que pasan más tiempo ocupándose de desacreditar a otros países, a otros pueblos, que de proponer soluciones a sus propios problemas. Es necesario que quienes ostentar el poder se ocupen de cumplir las promesas que hacen a su gente.

La Asamblea Nacional ha creado una comisión para investigar la presunta financiación de Caracas a Podemos y la supuesta relación con ETA…

Quien ha estado financiada desde hace muchos años desde fuera es la oposición venezolana. Con apoyo mediático interno e internacional emprende campañas permanentes contra Venezuela. La derecha venezolana está aliada con la derecha internacional, con la ultraderecha española también, y por eso emprenden estas iniciativas de desprestigio de la democracia venezolana para disparar también desde allí hacia España. Se inmiscuyen en los problemas electorales del país en vez de ayudar a solucionar la difícil, pero solucionable, situación económica de Venezuela. La oposición venezolana busca seguir siendo financiada y apoyada mediáticamente por los actores externos que atacan y amenazan a Venezuela para continuar con una campaña que le permita seguir disfrazando su intención de volver a implantar un modelo neoliberal, como está haciendo Mauricio Macri en Argentina.

¿Cómo le sentó que el Gobierno español acusara a Venezuela de injerencia con el ya famoso viaje a Caracas de 2014?

Si no fuera un asunto tan delicado, causaría risa, raya en lo ridículo. Afortunadamente, he visto que intelectuales y sectores políticos incluso han ironizado sobre este asunto. La red mundial de intelectuales y artistas, que se fundó en 2003 y que organizó el evento, ha celebrado encuentros sucesivos. Hubo uno en España, el noveno se realizó en Brasil y el décimo le correspondía a Venezuela, que convocó a intelectuales africanos, europeos, etcétera, que concurrieron en España como punto de escala. Por eso se usó un avión que garantizara que pudieran llegar a tiempo al evento.

¿Considera que hay una cierta intención a la hora de filtrar precisamente ahora las imágenes?

Llama mucho la atención cómo se persigue la libertad de expresión, cómo se sataniza a quienes fueron a ese evento, cómo se divulgan imágenes que sólo podían tener las autoridades. Es una aberración ver cómo se ha utilizado mediáticamente un evento que ocurrió hace más de un año para traerlo al presente e instrumentalizar a Venezuela con los procesos internos de España. Decir que Venezuela puede definir lo que pase en Europa y EEUU es sobrestimar la capacidad de nuestro pueblo y la de un grupo de 200 ó 250 intelectuales.

¿Las capacidades del Gobierno venezolano van a verse limitadas con el control que tiene la oposición de la Asamblea?

“Es una aberración ver cómo se ha utilizado un evento que ocurrió hace más de un año para traerlo al presente e instrumentalizar a Venezuela con los procesos internos de España”

Parece ser que esa es la intención de la oposición al negarse a aprobar el decreto de emergencia económica que propuso el Gobierno. Pero eso tiene un límite y es la Constitución, que mandata a todos los organismos del Estado, en especial al Ejecutivo, a garantizar el acceso de la gente a los derechos humanos fundamentales y a los bienes públicos esenciales. En Venezuela hay orden, sólo se rompe cuando la oposición saca su agenda violenta, como ocurrió en 2014 con el llamamiento de Leopoldo López. Los que están presos es porque llamaron a la violencia, al terrorismo de calle, para derrocar a un Gobierno democrático. Si eso ocurriera en EEUU o en España, las sanciones serían descomunales.

¿El chavismo se podrá recuperar en las urnas del varapalo en las últimas elecciones?

El chavismo no es simplemente el seguimiento a su líder fundador, el presidente Chávez, es mucho más que eso. Es una manera de ver la vida. El chavismo verá las elecciones parlamentarias como una oportunidad para rectificar algunos errores y enfrentarse con mayor realismo a los ataques políticos, económicos, mediáticos y militares que sufre Venezuela y que han marcado nuestra historia más reciente. La derecha internacional no perdona que tengamos un proyecto distinto del que ellos promueven. En estos momentos, hay una acometida mundial de un capitalismo insaciable contra nuestro modelo de integración. Son dos modelos enfrentados. Uno es humanista, inclusivo, que se preocupa por los derechos humanos; y otro es neoliberal, que se aplica en muchos países con medidas que hemos visto cómo han arruinado muchas economías del mundo. Se sustenta en ese complejo militar-industrial estadounidense que, junto a otros aliados internacionales, promueve que haya guerras en todo el mundo, a veces basándose en mentiras como pasó en Irak, que provoca Estados fallidos y que genera crisis humanitarias.

¿Cree que la posible confrontación política podría tener reflejo de nuevo en la calle?

Nos preocupa que la oposición venezolana esté presa de los más extremistas.

Vemos una clara intención en algunos de ellos de seguir provocando caos y confrontación. Han planteado la tesis de que en Venezuela hay una crisis humanitaria para justificar una intervención. Recordemos que cada vez que EEUU y sus aliados hablan de crisis humanitaria terminan invadiendo y bombardeando, como pasó en Irak, Afganistán, Libia, como está pasando en Siria, en base a lo que ellos llaman intervención humanitaria para apoderarse del petróleo y de los recursos naturales. La oposición podría estar haciéndole el juego a esos intereses y promoviendo una agenda violenta para intentar forzar la dimisión de Maduro. El presidente Maduro no va a renunciar, fue electo por el pueblo y va a cumplir su mandato, como no renunció Chávez.

“Nos preocupa que la oposición venezolana esté presa de los más extremistas. Vemos una clara intención en algunos de ellos de seguir provocando caos y confrontación”
Las últimas encuestas muestran que un 89% de la población rechaza los métodos violentos de Leopoldo López y ese sector de la oposición que el resto, lamentablemente, por acción o por omisión, avala y no se desmarca. No va a haber ninguna actitud de provocación de violencia por parte del Gobierno y de sus seguidores. Lo que ha habido es todo lo contrario, una tolerancia muy grande en momentos críticos donde la violencia se ha desbordado. Aspiramos a que las diferencias se diriman en el campo democrático. El Gobierno va a actuar de acuerdo al marco de la Constitución. Si la oposición quiere cambiarla, puede convocar un referéndum, pero para ello tendrían que reunir más votos que los que logró el presidente Maduro en su elección.

¿Qué está haciendo el Gobierno venezolano para paliar las dificultades económicas del país o combatir, por ejemplo, la corrupción?

Cuando el Gobierno venezolano imputa a un banquero corrupto que quiebra un banco o roba los depósitos, los medios lo convierten en un perseguido político del régimen y acusan al Estado de perseguir a la libre empresa y dicen que en Venezuela no se puede vivir o no se puede invertir. El Gobierno bolivariano está tomando medidas. Ha nombrado un gabinete con operadores políticos e interlocutores válidos para el diálogo; ha creado el Consejo de Economía Productiva, priorizando nueve áreas, en el cual participan empresarios de varios signos, incluso gobernadores de la oposición, economistas, gente de la industria, de empresas muy importantes. Se van a establecer medidas que tienen que ver con el régimen cambiario, la fiscalidad, manteniendo los programas sociales para que el pueblo venezolano, a pesar de la caída de los precios del petróleo, no sea la víctima.

Los equipos económicos de los países ALBA han anunciado que van a asesorar al Gobierno venezolano para ayudarnos a salir de la crisis. Países importantes como Rusia o China mantienen una disposición de alianza. Hay conversaciones muy serias entre Rusia, Irán y Venezuela sobre el precio del petróleo. Se aspira, incluso, a que Arabia saudí rectifique su política para establecer un control de precios. Se está destruyendo el equilibrio, la armonía que había entre producción, precio y demanda y se está tratando de monopolizar a medio plazo todo el control energético del planeta por parte, especialmente, de EEUU y algunos de sus aliados.

Fuente: -Público.es

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