El proyecto Europeo. Algo más que un debate


Me ha parecido el más interesante de todos los Fort Apache publicados hasta la fecha; el más interesante por clarificador. Y hay que agradecer a Pablo Iglesias que en la España de hoy aún podamos ver un debate de este estilo, a pesar de presentar al discrepante que ofrece pluralidad y por tanto autenticidad al programa como: “izquierdista irredento” (como neutro pudiera añadirse a un Manolo Monereo que, al contrario que su colega Julio Anguita, hace grandes esfuerzos para no definirse en esta cuestión).

Digo que es clarificador porque presenta a las dos o tres izquierdas del momento: la institucionalizada y/o indecisa, y la pragmática (indudablemente queda descartado en ese espectro ideológico un PSOE que no deja de ser sumiso neoliberalismo económico con cosmética socialdemócrata sustentada en los derechos civiles propios de la progresía europea). Unas izquierdas que comparten a un 99,99% el diagnóstico de una cruel y antisocial Europa del capital pero que se muestran antagónicas a la hora de hacer frente al problema.

Más solo que la una encontramos a Xabier Arrizabalo, el único economista de la mesa (doctor en economía por la UCM, licenciado en sociología, maestro en planificación, políticas públicas y desarrollo en ILPES-Cepal, y profesor titular del departamento de Economía Aplicada I de la UCM), defendiendo que entre ‘susto o muerte’ el susto es salir del euro y la muerte permanecer, frente a posturas que sortean con una sintomática condescendencia su sólida argumentación y presentan un panorama catastrofista y casi militarmente apocalíptico en caso de no someterse a unas reglas del juego que presentan como las únicas posibles.

Por resumir el contenido, toda la mesa menos Arrizabalo y el indefinido Monereo apuesta por ‘una suerte’ (con retranca, sí) de milagro que produzca algún día una mayoría socialdemócrata (de verdad) en la UE para alcanzar bienes pequeños para la sociedad, frente a la postura que apuesta por lo que sí pudiera estar en nuestra mano sin obviar que esta decisión no es ningún paseo triunfal.

Sin salir del Euro todos tienen claro que hoy no se pueden aplicar políticas sociales y, si no quieres engañar a tu electorado (y además de que sería en vano creo que todos son gente suficientemente decente para no hacerlo), resulta que, paradójicamente, al haber aceptado unilateralmente ese statu quo como el único posible, tampoco puedes ganar unas elecciones, porque, autoincapacitado como estás, no puedes, en puridad, proponer algo atractivo o que te diferencie. Incluso se apela al consenso no-rupturista de las izquierdas. Cuando precisamente eso de que ninguna izquierda (moderada) se atreve a cuestionarse una salida del euro es lo que quizá lo está embarrando todo, y ya va siendo hora de que alguna lo haga antes de que sea tarde, y lo que es más importante, sin mezclar una necesidad imperante con terminologías y significantes ajenos al contexto cultural.

Por cierto, Pablo, aunque es fácil jugar con la rigurosidad, a los griegos, además de que hasta ahora nadie ha hecho campaña por ello y tú sabes muy bien cómo modifica eso la percepción ciudadana, no les han preguntado en las “encuestas”, sino en una única encuesta de un medio que además de hacer un muestreo mínimo, estaba claro que podía condicionar la respuesta (¿o solo pueden estar manipuladas cuando nos conviene?). En cualquier caso la mejor de ellas es un referéndum (con campaña euroescéptica previa), y ese sobre el euro es al que no se atrevió Tsipras.

Después de haberme recordado esta mesa la misma impostada superioridad defensiva y la complacencia condescendiente y paternalista con la que se trató en el pasado en otros medios a algunos de los miembros de Podemos, me quedo con el conmovedor speech de Monereo a la conclusión, y con la consistencia de Arrizabalo, y especialmente con su contundente tortazo argumentativo final y con esa sonrisa que le nace desesperada en momentos puntuales del debate y lo sitúa, sin pretenderlo, muy por encima del escenario.

Una última consideración para que dejemos de jugar con el lenguaje: Ni el euro ni la UE son Europa. Hoy, ser europeista (y muchos lo somos), es precisamente rechazar la participación en ese tinglado financiero tan contrario a la sociedad y sus necesidades.

via -iniciativa debate

Anuncios

Deja tu comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s