Grecia sin salida y España, ¿cuándo?


Tsipras mostró el sábado su verdadera cara, la de un demagogo irresponsable incapaz de tomar decisiones y que, con tal de no reconocer que ha mentido a los electores ofreciendo promesas que no podía cumplir, ha reaccionado como un conejo asustado llevando al país a un callejón sin salida. Ha trasladado su responsabilidad de aceptar o no la última y generosa oferta de la troika al pueblo griego en un referéndum que se celebrará el próximo 5 de julio. Tsipras vendió a los electores la falsa idea de que había un camino intermedio entre la aceptación de las demandas de sus acreedores y la vuelta al dracma, algo que era pura fantasía, fruto de su incompetencia y de la ignorancia de las realidades legales y políticas de la eurozona y de la sobrevaloración de la importancia geopolítica de Grecia.

Increíblemente, Tsipras ha rechazado la última oferta de la troika de entregar 15.500 millones de euros en diversos tramos de julio a noviembre, lo que permitiría a Grecia cubrir sus compromisos hasta fin de año y ha dejado el tema en manos de un pueblo desinformado y empobrecido. Les ha recomendado que no acepten, lo que, para empezar, ha dividido gravemente a la sociedad griega, que se encuentra en estado de shock. Y, para seguir, constituye un riesgo mayor porque la salida de Grecia del euro traerá consigo una enorme penalización de la deuda, los bonos y las bolsas. Los ministros de finanzas de la eurozona han rechazado prorrogar la fecha de expiración del rescate que es mañana 30 de junio.

Los griegos hacen ya largas colas para sacar sus ahorros, lo que obligará a implantar un corralito o a declarar “vacaciones bancarias”. Los bancos griegos tienen 143.000 millones de euros en depósitos de residentes y solo 2.000 en efectivo: el resto son activos y préstamos que no pueden ser ni fácil ni rápidamente liquidados. Hasta ahora los bancos han podido operar gracias a la ELA (Emergency Liquidity Assistance) financiada por el BCE. Si la ELA se detiene, los bancos griegos tendrán que cerrar. Este es el precio de estar gobernados por corruptos (los anteriores que permitieron a los oligarcas saquear el país a placer) o por irresponsables, cuya mendacidad y cobardía raya lo criminal, y que se añade a una gestión económica desastrosa, con el país casi paralizado desde las elecciones.

España, el siguiente en la lista

Si en Grecia ocurre lo peor, España será el siguiente país en el foco de atención de los mercados y los especuladores, lo que acelerará la quiebra porque nuestra deuda es imposible de devolver. La deuda total o pasivos en circulación del 148% del PIB o del 131% –la computable más la deuda oculta según Bruselas– es inferior a la griega, pero en todo caso impagable. Nuestro déficit primario es del -4% del PIB si sumamos los 1,5 puntos del déficit de la Seguridad Social, que seguirá creciendo aunque, de momento, se financie con la caja de las pensiones, que desaparecerá en dos o tres años; es mucho peor que el griego, que estima un superávit del 1%.

Tsipras vendió a los electores la falsa idea de que había un camino intermedio entre la aceptación de las demandas de sus acreedores y la vuelta al dracma
El PIB crecerá este año un 3% pero el PIB pm, que mide la riqueza creada, será de poco más del 2% porque los precios van a caer en torno al 1%, y el año que viene y siguientes se estima una reducción significativa del crecimiento. Dicho en corto, la deuda y el déficit son insostenibles. Esto, sumado a una brusca subida de la prima de riesgo y con los tipos de interés al alza (EEUU los subirá dos veces este año), nos llevará a la necesidad de un rescate antes o después. Si a eso le añadimos una deuda exterior neta que supera el 100% del PIB, la mayor de la OCDE, y que, además, sigue creciendo porque el saldo del comercio exterior sigue en negativo, nos coloca en la peor situación de toda la zona euro. No hace falta ser economista para ver que, si Grecia cae, España será el siguiente en la lista.

A mediados de 2012, Grecia aceptó un primer rescate en el que, a cambio de importantes recortes de gasto, le fue condonada el 70% de su gigantesca deuda. En sentido contrario, el irresponsable de Rajoy, que no estaba dispuesto a recortar un solo euro el disparatado gasto político, tomó una decisión tan increíblemente insensata que algún día debería responder por ello: optó por la vía del endeudamiento aprovechando la barra libre ofrecida por Draghi, en la que se entregaban ríos de dinero sin control ni condición alguna. Rajoy vendió y sigue vendiendo su disparatada decisión, que ha arruinado a varias generaciones de españoles –la deuda total se incrementó en 590.000 millones de euros desde entonces– diciendo que se había negado a aceptar bajar pensiones o subir impuestos que ya había llevado a las nubes.

Nada más lejos, la exigencia de la eurozona era una reducción del gasto del orden de los 25.000 millones de euros cuando sólo en duplicidades entre Administración Pública se despilfarran anualmente 32.000 millones de euros, la mendacidad de Rajoy resulta inaudita. En cuanto a los impuestos, los seguiría subiendo sin pausa para alimentar a la gigantesca hidra de sus redes clientelares. Llegados a este punto, en Grecia comenzaron de nuevo a gastar sin freno, las élites empresariales y financieras sacaron gigantescas fortunas al exterior, incrementaron a lo insultante su vida de lujo y despilfarro –en España el número de millonarios se ha incrementado en un 40% desde que comenzó la crisis– y el gasto público improductivo volvió a crecer sin freno.

Pero claro, esto solo fue posible porque los nuevos prestamistas, todos institucionales ya que ningún privado prestó un euro a Grecia después del rescate, entregaban dinero sin freno y sin control, exactamente igual que lo que está ocurriendo con el QE del BCE respecto a España. Es obvio que esta deuda es en su mayor parte ilegitima porque no ha sido contraída en beneficio de los pueblos y con pleno conocimiento por parte de los prestamistas de que ese dinero estaba siendo despilfarrado. Moralmente no existe obligación de devolverla; sin embargo, la realidad legal no entiende de ética, máxime cuando los que han prestado ese dinero no están dispuestos a reconocer su incompetencia al entregar ríos de dinero a gobiernos insensatos que sabían que no lo iban a poder devolver.

Solo la historia juzgará estos hechos y su veredicto será indudablemente muy duro para con los responsables, pero de momento se ha llegado a un punto en que, legítima o ilegítima, la deuda es ya imposible de devolver. Ni Grecia, ni España, ni otros países pueden hacerlo, por lo que nos esperan meses y tal vez años de tiras y aflojas que al final no pueden conducir más que a un final: la necesidad de pactar con la realidad. Que sea por las buenas o por las malas es imposible saberlo, pero siempre con hambre, sudor y lágrimas de los no tuvieron culpa de nada. El hecho de que las deudas no podrán ser devueltas más que parcialmente es algo incontrovertible, porque, como decía Lenin, los hechos tienen la cabeza muy dura.

Y esto empieza a afectarnos ya directamente. Algunos de los nuevos equipos de gobierno en los ayuntamientos de las grandes ciudades españolas han explicitado su deseo de renegociar la deuda, lo cual ha levantado oleadas de indignación farisaica ya que el Gobierno del PP, mientras grita en público que los compromisos hay que cumplirlos, en privado, cuando les hablas de la gigantesca burbuja de deuda te dicen sonriendo: “La deuda no nos preocupa porque no vamos a devolverla”. Piensan que podrán seguir incurriendo en déficits indefinidamente presentando falsos escenarios económicos a Bruselas que, de momento, y como sucedió con Grecia, hace como que se los cree. No es posible continuar despilfarrando cantidades ingentes de dinero público por unas AAPP irresponsables y venales, financiado por prestamistas más irresponsables aún, con el BCE como maillot amarillo de la insensatez

El ejemplo del Ayuntamiento de Madrid

El caso del Ayuntamiento de Madrid, donde el nivel de despilfarro, nepotismo y corrupción, de los “grandes gestores del PP” ha sido de tal calibre que hará que los madrileños se queden espantados cuando lo conozcan, es un buen ejemplo. En los próximos días, una delegación de S&P se reunirá con los responsables económicos del Consistorio con la idea de rebajar la calificación de su deuda porque han osado hablar de renegociarla. Que las cuentas vayan viento en popa, porque van a recortar gastos drásticamente y van a corregir decenas de miles de “errores” catastrales, donde torres de oficinas figuran como solares y no pagan un euro de IBI, corrección a la que Gallardón y Botella se habían negado para favorecer a las élites depredadoras, es algo que a S&P parece traerle sin cuidado.

No es posible continuar despilfarrando dinero público por unas Administraciones irresponsables y venales, financiado por prestamistas mas irresponsables aún
Que Gallardón haya endeudado salvajemente la ciudad realizando obras tan absolutamente innecesarias como las olímpicas –Madrid es la única ciudad del planeta que construyó las infraestructuras olímpicas antes de que le fueran adjudicados los Juegos–, que han costado mucho más de lo presupuestado. O que la remodelación del Palacio de Comunicaciones presupuestada en 40 millones haya costado al final 530, cuando la sede del BCE en Frankfurt –dos enormes torres de cristal de 64 y 62 plantas, costó 300 millones, lo que originó una revuelta pública–, hace completamente ilegítima la deuda y obliga a una auditoría a fondo para conocer las causas. ¿Y a santo de qué S&P pretende rebajar la calificación a quien es solvente y no la rebaja a quien no va a poder pagar?

Lo que para mí sí ha constituido una auténtica sorpresa ha sido el hecho de que Ciudadanos, que se presenta como una nueva forma de hacer política, se haya alineado con el comportamiento del PP y del PSOE, que dice querer modificar de raíz. Para cuantificar la magnitud del absurdo exigido por los concejales de las grandes ciudades, un coche que está en renting, mas la gasolina, etc, cuesta 20.000 euros al año, el chofer cuesta 40.000, y los asesores inútiles -porque para eso están los funcionarios, que además están mejor preparados- 150.000 euros, o sea un gasto anual de 210.000 euros, que no necesitan para nada y eso sin contar su sueldo.

Esta es la prueba del nueve de que este partido no tiene nada nuevo que ofrecer ni nada nuevo que decir, son unos oportunistas cuyo único mensaje es quítate tu para ponerme yo, y lo único que tienen bueno es dentro de Cataluña. ¿Van a seguir exigiendo recursos para los electos que no necesitan en absoluto para realizar su función?, ¿por que señor Albert no obliga sus concejales a renunciar a privilegios insultantes en un país crecientemente empobrecido? Ciudadanos tiene 7 concejales en Madrid, si renunciaran a estos privilegios el ahorro sería de 1,5 millones, pues bien el dar de comer a los niños sin recursos durante el verano cuesta 1 millón. A ver Sr Rivera ¿que es mas necesario e importante, destinar 1,5 millones de euros a los fondos de los necesitados o al bienestar de sus concejales?. ¿ Eso es lo que según Ciudadanos necesita España?. En conjunto, y solo en Madrid, estas prebendas inexistentes en el resto de capitales del mundo civilizado, donde solo existen coches de servicio y no existen “asesores”, cuestan sólo en Madrid 8,2 millones que carecen de justificación alguna.
via -elconfidencial.com

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