Los apuros del bipartidismo en las europeas


La semana pasada el eurodiputado del PP Salvador Garriga llamaba públicamente a votar el 25 de mayo a populares y socialistas “frente a opciones personalistas o testimoniales”. El europarlamentario asturiano sabe bien de lo que habla: en la Junta asturiana, muy fragmentada, los socialistas están gobernando gracias al apoyo externo de los populares, tras fracasar el acuerdo parlamentario PSOE, IU y UPyD. Las encuestas preelectorales de todos los colores y sabores ponen de relieve una erosión del bipartidismo. ¿De qué magnitud será? Según el escritor gallego Antón Baamonde, “probablemente menor de lo que se merecerían”. Para Baamonde no hay que olvidar que la prensa escrita cada vez está más controlada por el establishment. El País, uno de los más acérrimos defensores del statu quo político, lleva tiempo alertando sobre el auge de los llamados populismos, cajón de sastre en el que cabría casi cualquier opción extramuros del sistema. Recientemente en sus páginas el sociólogo José Luis Álvarez definía el populismo como “dar a la gente lo que de manera inmediata, emocional y simple quiere” con métodos como las consultas populares o “las propuestas de una democracia directa basada en las nuevas tecnologías”, articulado a través de “partidos antipartidos apalancados en el resentimiento generalizado contra las élites que administran la crisis”.

Según el profesor de historia contemporánea de la Universidad de Oviedo Rubén Vega, en el clima de descontento actual confluye un malestar por los efectos de la crisis y de las políticas neoliberales, con otro producto de la sensación de corrupción generalizada. Aunque ambos se retroalimenten según Vega, de momento a nivel popular el deterioro de la imagen de los políticos es mayor que la de los banqueros.

Consiga el PP aplacar su pérdida de votos o el PSOE reflotarse como única alternativa realista de gobierno, las señales de alarma se han encendido en los dos grandes partidos, que libran una doble batalla de cara a este 25 de mayo, por un lado la pugna interna por el liderazgo del bipartidismo, y por otro convencer a sus respectivos votantes para que no se vayan a otras opciones. Para el historiador Xavier Doménech el bipartidismo vive una crisis de legitimidad, lo que no significa “que los tengamos rodeados” ni que la formación de un gobierno PP-PSOE como medida desesperada para salvar el régimen sea inminente. Sin embargo, según David Fernández, diputado de las CUP, es más probable este pacto en el fondo que en la forma, al estilo alemán. Fernández apunta no obstante que en Catalunya CiU y ERC están gobernando en la práctica juntos. ERC podría estas elecciones adelantar en votos a CiU, confirmando una tendencia que según Doménech viene de lejos.

La cultura frente al 25M

Podemos debuta con significativos apoyos en el mundo de la cultura y de las artes. Los actores Willy Toledo y Alberto San Juan, la economista Bibiana Medialdea o los filósofos César Rendueles y Santiago Alba Rico han mostrado sus simpatías hacia Podemos. División entre los Chikos del Maíz: mientras Nega ha mostrado su simpatía por la iniciativa de Pablo Iglesias, Toni hace campaña por IU. Algo parecido pasa con los hermanos Vegas. Nacho Vegas ha participado en actos de Podemos, pero su hermano Xabel, también músico y excomponente del grupo Manta Ray, votará por IU, convencido de que hacen falta grandes coaliciones para transformar Europa en un sentido social. Una opinión parecida a la de Shangay Lily, que considera que no es el momento de dispersar los votos de izquierdas y votará a IU. El escritor Isaac Rosa sabe que votará, pero aún no sabe qué, “decepcionado por la incapacidad de las fuerzas de izquierda, tanto veteranas como recién llegadas, para ponerse de acuerdo en una lista conjunta”. Opinión que comparte el 

ensayista Antón Baamonde, que echa en falta algo como Syriza.

El cómico Leo Bassi señala que lo importante es ir a votar “por el 99%, frente al 1%”. La veterana feminista Empar Pineda tiene claro que votará a Equo, mientras que la escritora y activista vasca Itziar Ziga lo hará por la candidatura los Pueblos Deciden, integrada por Bildu, pues “han sido demasiados años en las catacumbas de la ilegalidad y en las cámaras de tortura. Incluso una anarquista como yo va a votar a la izquierda abertzale contenta como unas castañuelas”. El sociólogo Manuel Castells ha dado su apoyo al Partido X y el poeta Antonio Orihuela, que no suele votar, tampoco acudirá esta vez al colegio electoral, convencido de que “los que dicen representarnos en realidad nos reemplazan”, puesto que su idea de democracia es participación, cercanía, municipalidad, justo lo contrario del Parlamento Europeo. Por último, desde la revista Mongolia nos recomiendan votar por Adolfo Suárez: “Nuestro candidato fue franquista cuando había que serlo y monárquico y demócrata cuando tocaba. No hay nadie mejor para adaptarse a las transformaciones de esta Europa cambiante y maleable”.

Las elecciones europeas son el proceso electoral más favorable a las opciones minoritarias de ámbito estatal. Históricamente IU ha obtenido en ellas sus mejores marcas y aspira en estas elecciones a dar el estirón que necesita tanto para ir conformándose en una alternativa como Syriza como para tener mayor capacidad de negociación con el PSOE. En 1994, la coalición, entonces liderada por Julio Anguita, alcanzó su máximo histórico, un 13% de los votos, en un momento marcado como el presente por el desprestigio del PSOE, la corrupción y el desempleo. El Centro Democrático y Social de Adolfo Suárez logró sus mejores resultados, con casi dos millones de votos en las europeas de 1987. Hoy, UPyD y Ciudadanos aspiran a ser los portavoces de ese espectro social. Aunque su espacio en España está más o menos ocupado por el partido de Rosa Díez, Ciudadanos puede beneficiarse del tirón de su candidato, Javier Nart, y conectar fuera de Catalunya con un electorado centrista que se identifique con la imagen más renovadora del partido catalán.

Según Doménech, la ironía de Ciudadanos es que territorialmente defienda el “mejor unidos” y por otro lado sea incapaz de llegar a acuerdos con UPyD similares a los del PSC con el PSOE o ICV con IU. En cuanto a VOX, también está haciendo de la regeneración política y la lucha contra la corrupción su bandera, pero sin renunciar a que sus posibles eurodiputados viajen en primera y perciban íntegros sus sueldos. El partido, liderado por Alejo Vidal Quadras, referente ético y estético de quienes consideran a Mariano Rajoy un líder corrupto y moderado, debuta con una campaña de un millón de euros, lo que ya dice mucho de sus apoyos sociales. Para Rubén Vega, VOX representa a una derecha sociológica que existe, pero que no es seguro que vaya a dejar de votar al PP o incluso a UPyD.

Una Syriza lejana

Entre las nuevas opciones, Podemos parte con ventaja en las encuestas de El Mundo y El País, que le dan un eurodiputado, además de una clara tendencia al alza. Podemos no trata de ser encansillada como una especie de izquierda “auténtica”, sino combinar propuestas transformadoras en materia económica y social con un estilo de hacer política no profesionalizado y un cierto discurso regeneracionista de carácter más transversal, capaz de llegar a sectores mucho más amplios que la izquierda tradicional, pero con un discurso más cálido y emocional que el de un Partido X, con un excelente cabeza de lista como Hervé Falciani, pero con una imagen un tanto críptica para no iniciados y con pocas expectativas a tenor de las encuestas de intención de voto. Los límites de esa transversalidad, así como el liderazgo de Pablo Iglesias, son cuestiones en permanente discusión en un partido que se asienta en una suerte de coalición entre el equipo del programa La Tuerka e Izquierda Anticapitalista. Un buen resultado de Podemos y de Primavera Europea, la coalición liderada por Equo, Compromís y Chunta Aragonesista, daría a estos partidos una mayor capacidad de negociación de cara a conformar con IU un hipotético frente anti-troika. Aunque lejos de Syriza española y de la renovación que reclamaban algunos en la coalición, IU ha mantenido para estos comicios su alianza con ICV, Batzarre y el nacionalismo gallego de izquierdas, presentando además en sus listas algunas caras nuevas como las de Javier Couso o Marina Albiol.

Fuente: Periódico Diagonal

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